Antonella Bello, la campeona mundial que encontró en el jiu-jitsu una forma de vida

Antonella Bello, la campeona mundial que encontró en el jiu-jitsu una forma de vida

En los estudios de FM Litoral, en el programa Punto de Partida, Antonella Bello se sentó a conversar con la misma naturalidad con la que enfrenta cada combate sobre el tatami. Cuatro veces campeona mundial de jiu-jitsu, docente de matemática, madre y referente del deporte en Paraná, su historia es la de alguien que llegó “de grande” a una disciplina exigente y la convirtió en pasión, refugio y bandera.

“Arranqué a los 30 años. Nunca había hecho deporte”, cuenta. Fue su hija quien dio el primer paso en 2018. Antonella la acompañaba a entrenar hasta que la profesora la invitó a sumarse a un grupo femenino. Lo que comenzó como una actividad para “moverse un poco” terminó siendo un camino sin retorno.

“No pude dejar más”, resume.

De Paraná al mundo

El jiu-jitsu —arte marcial de origen japonés, desarrollado fuertemente en Brasil y conocido hoy como jiu-jitsu brasileño— se basa en la lucha cuerpo a cuerpo, con especial énfasis en el trabajo en el suelo: derribos, luxaciones, estrangulaciones y retenciones.

Antonella compite en la categoría Master 2 (35 a 40 años), peso pesado (75 a 79 kilos con kimono) y actualmente es cinturón marrón. La división contempla edad, peso y graduación. Desde cinturón azul en adelante, además, existe la categoría “absoluto”, donde compiten todos los pesos juntos.

En un Mundial disputado en San Pablo, Brasil —cuna del alto rendimiento en este deporte— le tocó enfrentar en absoluto a una rival de 140 kilos. “Cuando la vi pensé: ‘vamos a entrar a jugar un ratito’. Pero gané. Fue la primera lucha del absoluto”, recuerda entre risas.

Su palmarés impresiona:

  • Campeona mundial en cinturón blanco

  • Campeona mundial en cinturón azul

  • Campeona mundial en cinturón violeta

  • Campeona mundial en cinturón marrón (2025)

En su última participación internacional, en noviembre de 2025, volvió a consagrarse primera en su categoría y tercera en absoluto.

Competir sin vivir del deporte

A diferencia de Brasil o Estados Unidos, donde muchos atletas pueden profesionalizarse, en Argentina el jiu-jitsu es mayormente amateur. Antonella es profesora de matemática en escuelas secundarias. Como la mayoría de sus compañeros, trabaja a la par de entrenar.

Competir implica mucho más que subirse al tatami: alimentación específica, preparación física, gimnasio, suplementación, entrenamiento mental y viajes. Y todo eso tiene un costo.

“No vivimos de esto. Para viajar vendo alfajores, frutos secos, hago rifas. Recibo ayuda de compañeros y de gente que colabora. Me da un poco de vergüenza decir ‘sponsor’, porque no soy influencer, pero cualquier ayuda suma”, explica con honestidad.

El año pasado, el desgaste económico fue tal que muchos del equipo desistieron del Mundial en Brasil. Ella decidió ir igual. “Es muy agotador, pero es mi pasión”, afirma.

“El ego queda afuera del tatami”

Si hay una enseñanza que Antonella repite, es la importancia de “saber tapear”. En jiu-jitsu, cuando un competidor queda atrapado en una llave o estrangulación, puede rendirse tocando al rival o al piso. Es el gesto que marca el límite.

“El ego queda afuera del tatami. Te puede finalizar una mujer, alguien más joven, alguien más liviano. Y está bien. Hay que aprender a perder”, sostiene.

Para ella, esa lógica trasciende el deporte:
“En la vida es igual. Tapeo y sigo. Aprendo y sigo”.

Esa filosofía fue clave en momentos personales difíciles. “El jiu-jitsu me salvó la vida”, dice sin dramatismo, pero con convicción. “Es la hora y media en la que no existe nada más. Es algo que hago solo para mí”.

Entrenar todos los días, enseñar todos los días

Su rutina es exigente: entrena de lunes a viernes, a veces dos veces por día, y suma trabajo de fuerza en gimnasio entre dos y tres veces por semana. Todo esto mientras dicta clases en distintos turnos escolares.

“Duermo cinco horas cuando estoy en época de clases”, reconoce. Aun así, no se imagina dejando la docencia. “Amo ser profesora. Me gusta estar con los chicos”.

En el aula, el razonamiento matemático y la lógica del combate parecen dialogar. “Es como un problema: ves las posibles soluciones. En una retención, buscás escapes. En la vida también hay opciones”.

Próximos desafíos

El calendario no se detiene. Antonella y ocho compañeros viajarán a competir a Carlos Paz, luego se presentarán en Santa Fe (14 de marzo) y más adelante en Buenos Aires, donde disputará el Máster de Argentina.

Su deseo es poder entrenar al menos una vez al año en Brasil, donde el nivel es altísimo y la experiencia transforma.

Un mensaje para quienes quieren empezar

Antonella entrena en la Academia Vieira Jiu-Jitsu, ubicada en calle Belgrano 569 (entre Feliciano y Villaguay), en Paraná. Hay clases para todas las edades, desde los 4 o 5 años en adelante, sin límite máximo.

A quienes dudan, les deja un consejo claro:

“Lo más difícil es empezar y seguir. Cuando sos cinturón blanco, te finalizan todo el tiempo. Pero si seguís, creces. Como en la vida”.

Cuatro veces campeona mundial. Docente. Madre. Hincha de River “pero hasta ahí”. Antonella Bello representa a esa generación de deportistas que, lejos de los grandes contratos y las luces del profesionalismo, sostienen su sueño con esfuerzo propio y una convicción inquebrantable.

En cada combate, en cada clase y en cada rifa para poder viajar, repite la misma consigna:

Tapear, aprender y seguir.

Fuente: FM Litoral

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