El equipo afronta el desafío de la APB con el foco en el desarrollo juvenil y el crecimiento institucional
El básquet del Paraná Rowing Club vuelve a decir presente en la máxima categoría de la Asociación Paranaense de Básquet (APB), en un torneo que este año contará con 12 equipos. El retorno no solo significa un desafío deportivo, sino también una oportunidad para consolidar el proyecto formativo que el club viene desarrollando en los últimos años.
En una entrevista con FM Litoral, Julio Alegre, presidente de la subcomisión de básquet, y Gastón Lanzi, ayudante técnico de Primera y entrenador de las formativas, explicaron cómo se está preparando el club para la competencia, el rol clave de las divisiones inferiores y el crecimiento de la institución tanto en lo deportivo como en su infraestructura.
Un torneo competitivo con equipos consolidados
El torneo de la APB creció de 10 a 12 equipos, elevando el nivel y la exigencia de la competencia. “Si bien no son muchos equipos, sí son todos muy fuertes. Ya se sabe quiénes van a pelear los primeros puestos”, comentó Lanzi, quien destacó que en el básquet las diferencias de jerarquía suelen ser más claras que en otros deportes. “Es un deporte lógico: en los playoffs siempre llegan los mejores, no hay tantas sorpresas como en el fútbol”, explicó.
El debut de Rowing será la próxima semana ante Ciclista, un equipo tradicional y de gran nivel, lo que marcará un comienzo exigente para los dirigidos por Lanzi y su cuerpo técnico.
El enfoque en las formativas: un proyecto con identidad
Más allá de la competencia, en Rowing tienen un objetivo claro: potenciar a los juveniles y darles protagonismo en el primer equipo. “Nosotros nos queremos identificar con eso. En nuestro club lo principal es que el juvenil tenga su lugar, que jueguen los chicos, que sepan que si entrenan bien y están preparados, van a tener su oportunidad en Primera”, sostuvo Lanzi.
Este enfoque permite que los jugadores de U17 y U21 convivan con la Primera División, promoviendo un sentido de pertenencia y continuidad dentro del club. “No es solo cuestión de talento, también influye lo emocional y lo formativo. Queremos que el chico se sienta parte del equipo”, agregó.
El club no solo apuesta por los juveniles en Primera, sino que también trabaja en el crecimiento del minibásquet, la categoría que nutre las futuras generaciones del Rowing. La captación de chicos en edades tempranas es clave para fortalecer la estructura del básquet del club.
El crecimiento institucional y los desafíos de la infraestructura
El crecimiento del básquet en el club se ve reflejado en la infraestructura. Actualmente, Rowing cuenta con tres sedes para entrenamientos, aunque todavía hay desafíos por afrontar. La sede de Yarará, por ejemplo, requiere mejoras en iluminación y adaptación a las condiciones climáticas. “Hoy las prácticas ahí están un poco limitadas por el sol y la falta de luces. Son cosas en las que vamos a ir creciendo para mejorar el espacio de los chicos”, detalló Alegre.
Este trabajo se sostiene en gran parte por el esfuerzo de la subcomisión de básquet, integrada mayormente por padres de jugadores que colaboran de manera voluntaria. Alegre destacó el rol clave de los dirigentes y el compromiso de las familias. “Es un trabajo desinteresado en lo económico, pero fundamental para el desarrollo del club. A veces desde afuera no se ve, pero hay mucho esfuerzo detrás”, afirmó.
El impacto del factor económico en el básquet local
A pesar de que el básquet de la APB es considerado amateur, en los últimos años la realidad económica ha cambiado. Algunos clubes cuentan con recursos para ofrecer sueldos a jugadores y armar planteles más competitivos. “Cada club se maneja como puede y de acuerdo a su presupuesto. Hay equipos que invierten en jugadores para reforzarse y otros que apuestan más a la formación”, explicó Lanzi.
En el caso de Rowing, la apuesta está en el desarrollo de sus jugadores propios, sin recurrir a la contratación de figuras externas. Sin embargo, Lanzi reconoció que en otras instituciones la planificación incluye fichajes estratégicos. “Si un equipo quiere dar un salto de calidad y pelear por cosas importantes, muchas veces necesita hacer una inversión”, señaló.
Un mensaje a las familias: el rol del club como espacio de contención
Más allá de la competencia, Alegre y Lanzi resaltaron el papel social de los clubes, que en la actualidad cumplen una función clave en la contención de los chicos. “El deporte es fundamental, no solo por lo físico, sino también por lo emocional y psicológico. Hoy los clubes brindan un espacio de pertenencia y contención que los chicos necesitan”, reflexionó Alegre.
El básquet del Paraná Rowing Club encara esta nueva etapa con entusiasmo y una visión a largo plazo. La apuesta por los juveniles, el crecimiento institucional y la consolidación del equipo en Primera son los pilares de un proyecto que busca dejar huella en la APB y en el básquet local.
Fuente: FM Litoral



