El Festival Nacional de Folklore de Cosquín es el epicentro de la música tradicional argentina. Durante nueve noches, artistas de todo el país suben al escenario mayor para mostrar su talento. Sin embargo, la representación de la música litoraleña en este espacio ha sido escasa en los últimos años. En este contexto, el acordeonista Juan Manuel Bilat, oriundo de Colonia Avellaneda, ha logrado abrirse camino con esfuerzo y pasión, llevando la bandera de Entre Ríos a uno de los eventos más importantes del país.
De Entre Ríos a Cosquín: un sueño hecho realidad
Bilat, quien ha dedicado su vida a la música, fue convocado por la Comisión del Festival para participar en los espectáculos callejeros, una plataforma clave para artistas emergentes. Su recorrido en Cosquín no fue fácil: con una gestión completamente autogestiva, el músico y su equipo viajaron a la ciudad cordobesa y se presentaron en distintos escenarios, incluyendo el Alfredo Ábalos, un espacio histórico del festival.
El sacrificio dio sus frutos. De 800 grupos que participaron en la instancia de los espectáculos callejeros, solo 18 fueron seleccionados para la gran final, y Vilar estuvo entre ellos. Para el artista, más allá del logro personal, el reconocimiento tiene un significado mayor: darle visibilidad a la música del litoral, un género que, según él, sigue siendo marginado en el festival.
«Cuando sonó el chamamé en la plaza el domingo, la reacción de la gente fue increíble: gritos, sapucay, una bailanta interminable. Pero también me lleva a pensar que a la gente no se le ofrece nuestra música, porque lo que más se escucha en Cosquín es zamba y chacarera», reflexionó el músico, en Vamos que Venimos.
Una lucha por el reconocimiento del chamamé en Cosquín
El reclamo de Bilat es claro: la música litoraleña merece un mayor espacio en la cartelera oficial de Cosquín. Este año, solo una banda del litoral tuvo presencia en el escenario mayor, algo que para el artista es insuficiente considerando la riqueza y tradición de la música chamamecera.
«Es increíble ver cómo, de 800 grupos, el 90% hace zamba y chacarera, sin importar de dónde sean. Pero cuando suena el chamamé, la gente responde con emoción. Eso demuestra que nuestra música tiene su lugar y su público, solo falta que se le dé el espacio que merece», enfatizó.
El desafío ahora es lograr que el chamamé y la música del litoral tengan una presencia estable y representativa en el festival. Para ello, Bilat y su equipo seguirán apostando por los espectáculos callejeros y las peñas, con la esperanza de que su participación en Cosquín se transforme, en un futuro cercano, en un lugar en el escenario mayor.
«Nuestro objetivo no es solo llegar nosotros, sino que Entre Ríos tenga un lugar en la cartelera nacional, que nuestra música suene en los grandes festivales del país», concluyó.
El futuro de Juan Manuel Bilat y su música
El camino de Vilar no se detiene. Con presentaciones programadas en distintos puntos del país y el reconocimiento ganado en Cosquín, el músico entrerriano sigue trabajando para que el chamamé trascienda fronteras y gane el espacio que merece en el folklore argentino.
Mientras tanto, el artista y su equipo se preparan para su próxima gran presentación, donde una vez más, levantarán en alto la bandera de Entre Ríos y demostrarán que el chamamé está más vivo que nunca.
Fuente: FM Litoral



