Raúl Meza, Secretario General de Vialidad Nacional Distrito XVII (Entre Ríos), advierte sobre el impacto de una medida que busca eliminar al organismo que garantiza la infraestructura vial del país. El decreto fue frenado por la Justicia, pero la amenaza sigue latente.
“La Dirección Nacional de Vialidad no puede desaparecer. Si el Estado no está presente en la ruta, muchos argentinos no van a llegar a destino.” Así, con un tono firme y comprometido, Raúl Meza, secretario general del distrito 17 de Vialidad Nacional en Entre Ríos, expresó su preocupación en diálogo con el programa Punto de Partida, por FM Litoral 103.1. El dirigente gremial repasó la situación crítica que atraviesa el organismo tras la decisión del gobierno nacional de disolverlo por decreto.
El pasado 8 de julio, el Ejecutivo emitió un decreto que establece la eliminación de la Dirección Nacional de Vialidad. La medida, calificada como “arbitraria” y “maliciosa” por trabajadores y referentes gremiales, fue frenada provisoriamente por la Justicia, que dictó una medida cautelar de “no innovar”. Esta decisión brinda seis meses de margen para revertir o sostener la medida, mientras se dirime el conflicto en tribunales.
Pero el tiempo corre, y la lucha continúa.
Una institución centenaria en jaque
Creada en 1932, la Dirección Nacional de Vialidad es la columna vertebral del sistema de rutas nacionales del país. “Hoy tenemos una red de 42.000 kilómetros. De esos, unos 7.000 están concesionados, y ahora quieren llevar ese número a 9.120 km bajo peaje”, explicó Meza. Según detalló, esta nueva modalidad incluiría pórticos automáticos cada 100 kilómetros, con tarifas que podrían llegar a 5 dólares, dependiendo del lugar.
Más allá de lo económico, el peligro es estructural: “Seríamos el primer país de América sin una Vialidad Nacional”, advirtió el dirigente. “No existe desarrollo sin comunicación ni rutas troncales. Es la base de un país productivo, conectado, soberano.”
Mucho más que mantener rutas
Vialidad Nacional no solo arregla baches, aclara Meza. Es un organismo técnico y operativo con funciones esenciales que pocos conocen:
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Controla peso y dimensión de vehículos.
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Diseña, proyecta y ejecuta obras viales.
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Administra contratos, señalización, fresado, asfaltado.
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Interviene ante emergencias climáticas como nevadas, inundaciones y accidentes.
En Entre Ríos, el distrito 17 mantiene más de 2.100 kilómetros, con solo 160 trabajadores. A nivel nacional, el organismo cuenta con poco más de 5.000 empleados.
Las obras inconclusas y la confusión con el rol del organismo
Durante la entrevista, surgió un tema recurrente en la opinión pública: las obras inconclusas, como la Autovía 18 o la circunvalación de Paraná. Al respecto, Meza fue enfático: “Los trabajadores de Vialidad no decidimos qué se hace o no se hace. Esa es una decisión del Ejecutivo nacional. Si no hay fondos, la obra se paraliza. Y eso es lo que ha pasado.”
Citó ejemplos concretos: en la Ruta 18, al paralizarse los trabajos, se perdió todo el avance técnico del terraplén, que ahora deberá rehacerse desde cero. En la circunvalación, la empresa se retiró por falta de pago. Lo mismo sucedió con otras obras esenciales del corredor bioceánico.
Además, criticó la confusión que muchas veces tiene la población al no distinguir entre Vialidad Nacional y Vialidad Provincial, o incluso culpar a los trabajadores por decisiones políticas ajenas a su rol. “Nosotros recibimos órdenes. No decidimos qué se hace. Y muchas veces cargamos con culpas que no nos corresponden”, sentenció.
Una disolución disfrazada de eficiencia
Desde el gremio denuncian que el cierre fue impulsado mediante una campaña de desprestigio, asociando a Vialidad con casos de corrupción para justificar el desmantelamiento. “Fue una jugada para desinformar. A Vialidad se la viene desfinanciando hace un año y medio, sin insumos, sin presupuesto para obras, sin aumentos salariales”, señaló Meza.
“No hay empresa que funcione si no le dan las herramientas. Así cualquiera fracasa”, agregó. El resultado, según el dirigente, es una degradación programada para luego señalar ineficiencia.
El riesgo de la ausencia estatal
La entrevista también abordó el rol silencioso —pero vital— que cumple el organismo. “Vialidad está todos los días en las rutas, a veces de madrugada, limpiando nieve en el sur o despejando tramos inundados”, contó Meza. “¿Qué pasaría si no estuviera ahí? ¿Quién rescata a una familia atrapada en la nieve? Nadie. Las empresas privadas no lo van a hacer si no es rentable.”
La comparación con el ferrocarril fue inevitable: “Cuando lo cerraron, murieron pueblos enteros. Hoy las rutas están saturadas de tránsito pesado porque no hay trenes. Si cierran Vialidad, el costo lo pagará la gente con accidentes, con peajes, con abandono.”
El reclamo es federal y persistente
Las protestas por la defensa del organismo se replican en todo el país. En Entre Ríos, los trabajadores marcharon frente a la sede local en Calle Lomas Fortes, en Paraná. También se reunieron con legisladores, intendentes y gobernadores, quienes manifestaron su apoyo.
“Mucha gente se nos acercó, nos saludó, nos dio ánimo. La sociedad empieza a entender que Vialidad Nacional no es un gasto, es una inversión en seguridad, producción y soberanía”, cerró Meza.
La Dirección Nacional de Vialidad no es un número en el presupuesto. Es el asfalto que conecta escuelas, hospitales, campos y ciudades. Es el mantenimiento, la asistencia, el rescate. Es el Estado presente, incluso donde las empresas no llegan.
Raúl Meza y los trabajadores de Vialidad Nacional siguen en pie, visibilizando un conflicto que no solo pone en riesgo sus puestos de trabajo, sino el futuro de la infraestructura vial argentina.
“Sin Vialidad, hay gente que no va a llegar”, repitió Meza. Y no fue una metáfora.
Fuente: FM Litoral




