«El momento de los Jóvenes», por Facundo Suarez y Daniel Venturini

«El momento de los Jóvenes», por Facundo Suarez y Daniel Venturini

 

 

JÓVENES POR PARANÁ

Hoy, 12 de agosto, por iniciativa de la Organización de Naciones Unidas se celebra el Día Internacional de la Juventud; una fecha que, sin embargo, en nuestro país no encuentra demasiados motivos para celebrar, producto de la profunda crisis política, social y económica que actualmente padecemos todos los argentinos, pero que tiene un especial impacto en los más jóvenes, quienes, naturalmente, se enfrentan al enorme desafío que implica ingresar en la vida económica y laboral de nuestro país.

Desde ya no es el objetivo de este artículo realizar un análisis exhaustivo de la situación actual de los jóvenes, ni de las terribles consecuencias -a la vista de todos- que la desastrosa situación actual está causando en sus vidas, tanto en su presente como en su perspectiva de futuro, porque escapa a las posibilidades de este texto. Pero sí consideramos de suma importancia que desde nuestro espacio podamos poner sobre la mesa de debate, la dura realidad que están viviendo, considerando que las juventudes no han sido nunca, como tampoco lo son ahora, una prioridad para la dirigencia política con responsabilidad de gobierno.

Para comenzar, el primer y más importante de los flagelos es la falta de empleos de calidad. Las tasas de desempleo y subempleo en nuestro país y en nuestra provincia, ya de por sí son preocupantes, pe ro si le prestamos especial atención al porcentaje de desempleo en la franja de los jóvenes, que en la mayoría de los casos duplica al general, la situación es realmente crítica. Pero como si esto fuera poco, al flagelo del desempleo hay que sumarle otros dos, igual de nocivos, que van a casi a la par: por un lado, el del empleo no registrado, que a la privación lógica de los aportes previsionales, se le suma, en la mayoría de los casos, sueldos muy por debajo de lo que corresponde; por el otro, esa trampa mortal que significan los planes sociales, sin límite de tiempo -cuasi vitalicios-, que impiden la generación de empleo genuino y han destruido casi por completo eso que nuestros mayores llamaban “cultura del trabajo”.

Sin embargo, la crisis de empleo es sólo la punta de un enorme carretel que hilvana todos y cada uno de los problemas que sufren actualmente los jóvenes. Sin un empleo de calidad ni un sueldo digno, y frente a una inflación acuciante como la que sufrimos mes a mes, no pueden ni siquiera imaginarnos lo que significa tener capacidad de ahorro -una palabra que en nuestro país hace tiempo que ya no existe-, para acceder, entre otras aspiraciones, al sueño de la vivienda propia, como alguna vez lo hicieron nuestros padres y nuestros abuelos.

En un país en el que es prácticamente imposible alquilar una vivienda, pensar en adquirir una ya es directamente una quimera.

También acerca de la salud y la educación se podrían escribir tomos enteros, principalmente sobre el abandono que el Estado ha hecho de ellas en las últimas décadas, y cómo esto ha repercutido en nuestro desarrollo físico y psicológico. La salud mental de los adolescentes y jóvenes sigue siendo una materia pendiente sobre la que na die habla y que los sucesivos gobiernos siguen evitando, sobre todo en nuestra provincia, donde los consumos problemáticos y los suicidios son dos cuestiones sobre las que se debe trabajar urgentemente.

En resumen, los jóvenes no pretendemos demasiado, no esperamos otra cosa que poder vivir con tranquilidad y desarrollarnos libre mente en el lugar donde nacimos y nos criamos. Sin embargo, cotidianamente, nos encontramos en una situación cada vez más desesperante -en el sentido más literal del término-, que nos convierte en una generación más de argentinos que hemos perdido toda esperanza o expectativa en su país y en su provincia.

Nuestra Historia está repleta de testimonios que dan cuenta de que este país fue, en algún momento, la gran tierra de oportunidades para quienes quisieron vivir y desarrollar su vida acá. Hubo una época, no tan lejana, en la que era posible proyectar un futuro acá, y en la que no era ninguna utopía pensar en acceder a una educación de calidad, trabajar en lo que uno deseara o aspirar a tener una vivienda propia.

Sin embargo, a lo largo de estas últimas décadas, los sucesivos gobiernos populistas que rigieron los destinos de nuestro país, nuestra provincia y nuestra ciudad, se dedicaron a destruir esas posibilidades, y al mismo tiempo a señalar a otros, siempre otros, como los culpables de que en algún momento esto haya dejado de ser así.

En este difícil contexto, y de cara al proceso electoral del próximo año, en el que debemos renovar las autoridades nacionales, provincia les y municipales, se vuelve una imperiosa necesidad que Juntos por Entre Ríos presente, de cara a la sociedad, y en especial a las juventudes, las mejores propuestas para atender a sus necesidades. Por su puesto que el debate de las candidaturas es importante, porque se trata de elegir a aquellos dirigentes que van a hacer

 

 

 

 

 

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