Armando Farina, vicepresidente de la CADAM, criticó la reglamentación firmada por el Ejecutivo nacional al sostener que reintroduce aportes obligatorios a cámaras y sindicatos. Además, analizó la transformación del comercio frente al comercio electrónico y advirtió sobre el impacto del «costo argentino» en los precios finales.
En declaraciones al programa Amanece el Litoral, el vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), Armando Farina, expresó la disconformidad del sector comercial frente a la promulgación del Decreto 612. Según el directivo, la medida reglamentaria representa un retroceso respecto a los objetivos iniciales de la reforma laboral promovida por el Gobierno.
Críticas a las contribuciones obligatorias
Farina argumentó que el decreto reinstaura cargas financieras forzosas sobre la nómina salarial. «Es un paso atrás para nosotros. La reforma laboral es una excelente ley que emprolijó los fallos judiciales para ambas partes, pero con el Decreto 612 volvieron esas comisiones nefastas sobre el salario», afirmó el representante empresarial.
Entre las erogaciones cuestionadas, mencionó la afiliación obligatoria a las cámaras patronales y las contribuciones a entidades como el INACAP (que representa un 0,5% sobre los salarios destinados a capacitación), así como los aportes extraordinarios a obras sociales sindicales instaurados durante la pandemia de COVID-19 y el Seguro Complementario de Retiro (históricamente conocido como seguro «La Estrella»).
Según los cálculos presentados por la entidad, las deducciones y contribuciones sobre la nómina salarial generan que, por cada $2.128.000 que desembolsa una PyME por empleado, el trabajador perciba en mano aproximadamente $1.392.000 (un 65% del total del costo laboral). «El empresario traslada a precio el costo total, porque todo va a parar a precio», remarcó.
La transformación del consumo y la presión impositiva
Consultado sobre la dinámica actual de las ventas, Farina desestimó que exista una caída drástica en el consumo global, atribuyendo la baja en el comercio tradicional a un cambio estructural en las conductas de compra a través de plataformas digitales e importaciones directas. «El comercio en Argentina se está transformando porque la manera de consumir se está transformando. Es un proceso que ocurre en todo el mundo», explicó.
Por último, el dirigente de CADAM apuntó contra la sobrecarga impositiva provincial y municipal, señalando tributos como Ingresos Brutos, la tasa de Seguridad e Higiene y el impuesto a los débitos bancarios como los principales distorsivos de la competitividad local. «El problema de la PyME argentina para competir no es el producto extranjero, sino la carga de tasas e impuestos en cada eslabón de la cadena comercial. Lo que sale a 100 de fábrica termina costando 120 solo por la presión impositiva intermedia», concluyó.

